La explotación de la fe

Tengo en mis manos un ejemplar de La explotación de la fe, el más reciente libro del investigador mexicano Jorge Erdely, a quien respeto y considero un amigo desde hace ya varios años. Amén de haberme encargado la revisión del texto (debo decir que ha habido muy buen entendimiento entre el autor y su servidor), el trabajo presenta mediante profusa evidencia hemerográfica, entrevistas a especialistas y testimonios de víctimas —además con un lenguaje muy claro y directo— una tesis central: la impunidad, la complicidad y —perdónenme la expresión— las manchas de semen que esconden tras sus negrisimas sotanas los más celebrados jerarcas de la Iglesia Católica mexicana.

En él, dos casos se destacan por sobre los demás citados; el del padre Nicolás Aguilar Rivera, quien ha abusado de poco más de cien niños, y quien hoy continúa escondido, bajo la protección del cardenal Norberto Rivera, y el del padre Juan Manzo, sobre quien pesan acusaciones por el abuso contra al menos 50 menores, pero quien sigue gozando del cobijo del líder de los salesianos, el mexicano Pascual Chávez Villanueva.
Erdely elabora un razonamiento tan arriesgado como válido; se refiere al empresario Jean Succar Kuri, protegido por el poder económico y grupos con influencia política, pese a haber violado a al menos una veintena de niñas y encabezar una red de pederastas. "Si hubiera sido sacerdote, estaría libre", dice con dureza el investigador. Lastimosamente, tiene razón.


La explotación de la fe. Pastores que abusan sexual y económicamente, es un libro de Jorge Erdely, publicado por Ediciones B.